La Casa

La casa data de 1892. Siempre hubo negocio en ella.. desde la realización de alpargatas, de donde le viene el nombre, hasta la fabricación de chocolates y caramelos. Era la típica tienda de pueblo en la que podías encontrar de todo y nunca faltaba de nada. Ahora tomamos de nuevo las riendas reformándola por dentro y por fuera para ofrecer una experiencia de alojamiento muy especial y familiar manteniendo su esencia y estética primitivas a la vez que dotándola de los adelantos y comodidades de hoy en día.

 

La casa cuenta con 6 habitaciones dobles y 1 individual, todas ellas con baño independiente. Se pueden incluir una supletoria y ó cuna para bebés, consultando su disponibilidad en el momento de formalizar su reserva. Cuenta con una terraza exterior y una amplia zona de bosque con frutales y especies autóctonas, como el Roble y el Castaño, que rodean la casa llegando a la orilla del Río Miño por donde se pueden dar paseos. Las habitaciones disponen de hilo musical, secador de pelo y otros servicios. En los espacios comunes situamos el salón-comedor con su chimenea y biblioteca donde usted disfrutará de nuestro desayuno. Además, podrá leer, jugar a juegos de mesa, o símplemente disfrutar de la tranquilidad de un entorno natural único. El hall de entrada, donde les atenderemos a su llegada y proporcionaremos las indicaciones necesarias para que estancia sea lo más agradable posible tanto dentro como fuera de nuestra casa. Y la galería, desde la cual se puede observar la confluencia de los tres ríos Miño, Sil y Búbal, este último que casi nadie conoce pero que nos regala un espacio único en el que su piscina fluvial natural nos permite refrescarnos en las tardes más calurosas del verano o símplemente hacer una barabacoa con los amigos en las parrillas de su merendero.